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Apóstol German Ponce │ Soy De Cristo Primogénitos │ El Síndrome De Esaú │ sábado 24 agosto 2019 Nuestro objetivo es que a través de la palabra de Dios, cada uno de los hogares de Honduras y a nivel mundial puedan ser llenos del Espíritu Santo y así poder restaurar hogares y por ende países enteros, presentando no una religión sino un estilo de vida en el Señor Jesucristo.

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El Árbol del Golgota Pastor German Ponce Martes 17 de julio 2018 Por el árbol del conocimiento del bien y del mal en Génesis 2:17 entró el pecado en el huerto y vino la muerte espiritual. Pero por otro árbol vino la salvación , el arbol del Golgota, que es la cruz del calvario, el árbol que nos dio vida. Estudiamos que nos trae el árbol del Golgota: 1. VIDA DEL ESPIRITU, Hechos 5:30-31 (KJV). Nos trae vida sobrenatural. 2. LLEVÓ NUESTRA MALDICIÓN, Galatas 3:13 (PDT). Cristo llevó nuestra maldición y en una corona de espinas la maldición del trabajo para que ahora nos deleitemos en nuestra vocación. 3. RECONCILIACIÓN, 1 Pedro 2:24-25. Nos reconcilió con el Padre. 4. TRANSFORMACIÓN, Juan 19:19-20. Jesús se sube al árbol como cordero y se baja como Rey, el león de la tribu de Juda. Si quieres transformación tienes que subirte a la cruz al monte Golgota. 5. REVELACIÓN, Lucas 23:42 (KADOSH). El malhechor en su momento de agonía recibió revelación de quien es Cristo. 6. DISCÍPULO, Marcos 8:34. Es negarse a sí mismo para ser discípulo de Jesús, tomar la cruz para morir. 7. COBERTURA, Marcos 15:46. Aquí también está prefigurado el árbol de la vida, que nos trae cobertura.
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Te compartimos el mensaje Evolución Apostólica, predicado por el Pastor German Ponce en el templo de la Iglesia de Cristo Ebenezer de San Pedro Sula, Honduras. Esperamos que este mensaje sea de gran bendición y provecho para tu vida. ¡Que Dios te siga bendiciendo!
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¡Ay de mí! Apóstol German Ponce Domingo, 22 de enero de 2017 Isaías 6:4 Los umbrales de las puertas se estremecieron con la voz del que proclamaba, y el templo se llenó de humo Verso 5 Entonces dije: —¡Ay de mí, pues soy muerto! Porque siendo un hombre de labios impuros y habitando en medio de un pueblo de labios impuros, mis ojos han visto al Rey, a JEHOVA de los Ejércitos. (RVA) Viendo la historia de este hombre a quien Dios lo llama para desarrollar un ministerio profético, en el capítulo 6 aparece una historia que se morir el rey Uzías, este nombre significa “fuerza”, cuando se acababa la fuerza como quien dice los momentos de mayor debilidad, Dios levantaba a sus profetas. Aquí no veo que Isaías esté convertido, es un hombre natural, normal del pueblo, pero mire como Dios, y esto es de las cosas tan lindas que tiene El Señor que no fue a elegir para su profeta a alguien como en quien luego se convirtió Isaías, un profeta que recibió tanta luz que Yo le llamo a Isaías el Evangelio del Antiguo Testamento. Aquí este hombre nos está dando su testimonio de cómo esta él en medio de gente de labios impuros, como él mismo se presenta como alguien de labios impuros. Pero en un momento, en un “de pronto de Dios”, cuando tal vez nadie esperaba mucho menos Isaías, como que entra en un éxtasis, en un arrobamiento de espíritu, como que se sale de esta dimensión en que vivimos, y entra en una dimensión espiritual donde es trasladado al templo del Señor y lo ve al Señor tan gigantesco, que dice que sus vestiduras eran como cortinas gigantes del templo. Él dice que se da cuenta y dice: “Ay de Mí!”, porque siendo yo de labios impuros, aun sin entenderlo, Jehová de los Ejércitos me ha venido a buscar, se ha manifestado a mí, se me ha revelado a mí. Y de pronto aquel hombre se da cuenta que está en problemas porque la Biblia decía que si alguien osaba o de alguna manera miraba a Dios se iba a morir y por eso dice “ay de mí”; porque siendo un hombre de labios impuros ahora Dios se me está manifestando, ¿qué va a pasar ahora? mi problema es que soy de labios impuros. Y empieza a ver aquel trono de adoración y dice que había Serafines, éstos son espíritus ministradores, es una especie de ángeles que vuelan tan rápido que dejan ráfagas de luz, como que son serpentinas, están volando tan rápido como seres de fuego. Y los oía diciendo: “Santo, Santo, Santo”, a lo que estoy tratando de llevarlo es a ver el éxtasis espiritual que tuvo Isaías. De pronto aquel hombre que no lo estaba buscando y tiene a Dios delante de él, se le está revelando El Señor y dice: “ay de mí porque esto es serio, Dios se está revelando a mí, no sé si se habrá equivocado pero mis labios son impuros, son inmundos, hablan lo que no deben, habla de derrota, chismes, cosas que no edifican”. Entonces Dios habla a un serafín quien agarra una tenaza y va a altar, toma un carbón encendido y se lo pone en los labios a Isaías, y al colocárselo le dice: “tus pecados te son perdonados, tus iniquidades han sido ya quitadas, te he purificado tus labios”, entonces del templo sale una voz tremenda, la voz del Señor hace que todo tiemble, dice que Él necesita enviar a alguien, — ¿A quién enviare? , tengo una comisión que desarrollar, ¿a quién enviaré?, y aquel que se había lamentado, que había dicho ¡ay de mí! que soy de labios impuros, el proyecto que tenía Dios con él era convertirlo en profeta. La frase ¡ay de mí!, ¿qué le dice que uno está haciendo?, hay dolor, uno se está lamentando y hay lamentaciones continuas. Quiero decirle algo y es que no tenemos que lamentarnos; así como hay lamentaciones hay bienaventuranzas, vea como cambia todo en la Biblia, en Mateo 5 hay varias bienaventuranzas y en Mateo 23 están todas las lamentaciones porque Jesús dice “ay de vosotros, ay de ustedes escribas, ay de aquellos intérpretes de la ley”. Pero la frase que llego a mi corazón es ¡Ay de mí!, porque uno se está lamentando por algo que está viviendo, son pruebas, no puedo decir que son pruebas pequeñas porque cuando alguien más lo está pasando decimos “ya va a pasar”, pero cuando uno mismo lo está pasando es el problema más grave, más terrible. Eso nos hace a veces lamentarnos, pero le diré algo hermano no nos lamentemos, no se lamente hermano, ay de mí, decía Isaías porque soy de labios impuros, no sé que va a pasar. Pero con esto, me doy cuenta que Dios tenía un propósito, llama a un Isaías que es un hombre que tiene labios impuros, y quizás él ha de haber pensado “yo creo que Dios se equivocó, esto no es para mí”. Hermano Dios no se equivoca, Dios tiene un plan, un proyecto para ti tan bendecido que no hay de que lamentarse, hay un propósito, algo Dios va a hacer.